Mantenimiento preventivo de una van: ¿Cuándo debe realizarse?
Descubra cuándo y cómo realizar el mantenimiento preventivo de una van para evitar averías y alargar su vida útil. Ingresa aquí.
Si eres propietario de una van, ya sea para uso personal, familiar o comercial, probablemente te hayas preguntado en más de una ocasión cuál es el mejor momento para realizarle mantenimiento. Este punto es clave, ya que el cuidado preventivo no solo extiende la vida útil del vehículo, sino que también evita costosos imprevistos en el camino. Por ello, te contamos todo lo que necesitas saber sobre el mantenimiento preventivo de una van, para que puedas mantenerla en buenas condiciones sin caer en gastos innecesarios.
¿Qué es el mantenimiento preventivo?
Antes de entrar en detalles, es importante dejar claro qué entendemos por mantenimiento preventivo. A diferencia del correctivo, que se realiza cuando el vehículo ya presenta fallas, el mantenimiento preventivo es un conjunto de revisiones, ajustes y reemplazos programados que tienen como objetivo evitar fallos antes de que ocurran. Es decir, se trata de anticiparse a los problemas en lugar de reaccionar a ellos.
Este tipo de mantenimiento está basado en dos factores: el tiempo de uso y los kilómetros recorridos. También, pueden influir las condiciones del entorno (por ejemplo, si conduces en zonas polvorientas o húmedas) y el uso que se le da al vehículo (urbano, de carga, de pasajeros, etc.).
Frecuencia recomendada para el mantenimiento de una van
No existe una única respuesta para todos los casos, pero hay una serie de pautas generales que pueden servir como referencia:
1. Revisión cada 5.000 a 10.000 km
Lo más común es que se realice un mantenimiento básico cada 5.000 a 10.000 kilómetros, dependiendo del modelo y la marca de la van. En este punto se suele cambiar el aceite y el filtro, revisar los niveles de líquidos (refrigerante, frenos, dirección), así como verificar el estado de los neumáticos y frenos.
2. Mantenimiento semestral o anual
Si no recorres muchos kilómetros, lo ideal es realizar una revisión cada seis meses o una vez al año. Esto es especialmente recomendable si usas la van de forma ocasional, ya que el paso del tiempo también afecta algunos componentes, como los fluidos, mangueras o partes eléctricas.
3. Revisiones por kilometraje acumulado
A medida que una van acumula más kilómetros, las revisiones deben ser más completas y específicas. Al llegar a los 20.000 km, se recomienda cambiar los filtros de aire y combustible, revisar el sistema de frenos e inspeccionar la suspensión. Estas acciones permiten anticiparse al desgaste natural de los componentes.
Luego, a los 40.000 km, se sugiere revisar el sistema de escape, hacer alineación y balanceo y verificar la dirección. Finalmente, cuando se superan los 60.000 km, es necesario cambiar las bujías, revisar la correa de distribución y realizar una inspección detallada del sistema eléctrico y electrónico.
Te puede interesar: ¿Cuántos pasajeros caben en una van?
Componentes que deben revisarse
Para mantener la van en buen estado, hay ciertos elementos que deben estar en el radar en cada revisión. Estos son algunos de los más importantes:
- Aceite del motor y filtros: Son esenciales para la lubricación y el funcionamiento correcto del motor.
- Líquido de frenos y pastillas: Su desgaste puede poner en riesgo la seguridad en carretera.
- Sistema de suspensión: Clave para la estabilidad del vehículo, sobre todo si transporta carga o pasajeros.
- Neumáticos: Revisa la presión, desgaste y realiza rotaciones periódicas.
- Batería: Comprueba que esté bien sujeta, sin corrosión y con buen nivel de carga.
- Sistema de refrigeración: Verifica el nivel de refrigerante y que no haya fugas.
- Luces y señalización: Imprescindibles para la conducción segura, especialmente de noche o en condiciones adversas.
¿Por qué es tan importante este tipo de mantenimiento?
Aparte de garantizar que tu van funcione correctamente, el mantenimiento preventivo reduce el riesgo de accidentes, evita averias costosas, mejora el rendimiento de combustible, alarga la vida útil del vehículo y mantiene el valor de reventa por si en un futuro decides vender tu van.
Además, en el caso de que la utilices para trabajo (como transporte escolar, turismo, reparto o logística), contar con una unidad en buen estado es importante para cumplir con normativas legales, cuidar tu imagen profesional y asegurar la continuidad de tus operaciones.
Algunas recomendaciones extra
- Lleva un registro de mantenimientos: Esto te ayudará a no saltarte ninguna revisión y será útil si algún día deseas vender la van.
- Acude a talleres certificados: Siempre es preferible confiar en técnicos especializados, ya que tienen el conocimiento y herramientas adecuadas.
- Consulta el manual del fabricante: Ahí puedes encontrar los intervalos sugeridos por el propio fabricante, específicos para tu modelo.
Entonces, el mantenimiento preventivo de una van debe hacerse con regularidad, ya sea cada cierto kilometraje o por intervalos de tiempo. No se trata de un gasto, sino de una inversión que te ahorra problemas, tiempo y dinero. Cada revisión que realices es una oportunidad para detectar a tiempo cualquier detalle que podría afectar el funcionamiento de tu vehículo.
Si piensas adquirir una van, en Divemotor puedes comprar tu primera unidad. Visita nuestra página web, explora nuestro catálogo de modelos de vans y elige el que más se adapte a tus necesidades. No dejes pasar esta oportunidad y cotiza tu próxima unidad hoy mismo.
Contacta con un asesor
Para mayor información o conocer más sobre nuestros servicios ponte en contacto con un especialista.